La Sensualidad
No hay nada sensual en un café y, a la vez, no hay nada más sensual que una taza de café. Sensualidad en su irreconocible olor, en los labios que lo prueban, en las manos sutiles que sostienen una taza tan frágil que, si se cae, se rompe en mil pedazos. Solo se necesita un poco de presencia para sentir que hay sensualidad, no solo en el sexo, sino en muchos momentos de nuestra vida cotidiana. Me atrevería a decir que se siente sensual un espejo de cuerpo completo en la ducha, el sol que acaricia la piel, el sonido de un arpa, una sutil luz roja, una conversación honesta o incluso darle un mordisco a una fresa untada de chocolate. También hay sensualidad en manos que se acarician sin desvestirse, suave, lento. En miradas que dicen todo sin decir nada. En momentos de complicidad.
¿Se siente incómodo leer sobre la sensualidad en palabras de una mujer que probablemente no conoces? ¿Por qué se siente incómodo sentir? Estamos tan condicionados a un deber ser, que sentir siempre queda en segundo plano.
La sociedad se ha encargado de distorsionar una capacidad que tiene todo ser humano: tener presencia, agudizar sus sentidos y disfrutar lo simple de la vida con nada más que su propio cuerpo. Y la ha transformado en cómo debe verse una mujer, en cómo se tiene que mover, qué debe mostrar, qué tan provocativa tiene que ser sin ser juzgada o hasta qué punto puede llegar para no perder valor. Diciendo frases como “Estás hermosa, pero no incomodes” o “Sé sexy, pero tampoco tanto”. Y terminamos, como mujeres, preguntándonos: ¿cómo me ve la gente? En vez de: ¿qué hace sentir vivo mi cuerpo? Lejos está la sensualidad de ser un valor social. Y más lejos está aún de ser una característica femenina.
La sensualidad no es más que la capacidad de sentir a través de todos nuestros sentidos. Es presencia corporal, dejando a un lado todos los limitantes mentales que sostenemos desde que somos niños. La mayoría de personas que tienen apagada esta presencia no es porque no exista, es porque viven tan en la cabeza, en la rutina, en el celular y en lo que deben hacer, que el cuerpo se convierte en un vehículo de transporte. Tristemente, en nada más. Y cuando llega algo o alguien obligándolos a sentir, la mayoría no se lo permite, o se siente extraño al hacerlo.
Tanto para hombres como para mujeres, la sensualidad es cómo te mueves, cómo miras, cómo respiras, cómo te sientes contigo mismo, qué te despierta deseo, qué te hace sentir vivo, atractivo, conectado. Alguien cómodo con su energía es sensual. Alguien que te pone atención es sensual. Alguien que disfruta los detalles es sensual. Y alguien que está conectado consigo mismo, también.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste tu cuerpo?
No para alguien, sino para ti.





