Al terminar mi café de esa mañana, miro con curiosidad la huella que queda en el fondo de la taza. Nunca me han leído el café; quizás tendría que ir a Turquía para que, al terminar mi café turco, una mujer adulta me lea la suerte. Probablemente le creería, porque soy una amante de las tradiciones milenarias, o tal vez porque me gusta creer que en toda cultura hay algo de sabiduría ancestral. Pero, ¿sabrá más esa mujer turca del destino que la propia intuición de la persona? Si ella desarrolló esta habilidad, ¿podremos todos despertar algo que ya nos habita?
Dicen que las mujeres tenemos el poder de la intuición: una sensibilidad especial, un radar interno que nos dice “esto sí” o “por acá no”. Dicen los cuentos que la intuición femenina es magia, y las mujeres, brujas. Como mujer, puedo asegurar que hay cosas que uno simplemente sabe. No sé de dónde llega esa información, pero no hay que razonarla: habita en el cuerpo, en los huesos. En el mío, en el de mi abuela, en el de mi madre. Sin duda, mi mamá sabe las cosas antes de que uno se las cuente.
El radar de la intuición no falla. Solía tener un negocio cuando vivía en Medellín. Cuando tomé la decisión de venirme a Miami, también decidí venderlo. Nadie confió en que eso sucedería, pero yo tenía la certeza. Tomé mi lista de clientes y algo me dijo: a esa persona le podría interesar. Le hablé, y un mes después se lo vendí. El alma sabe cosas que la mente aún no ha entendido, es capaz de percibir de manera anticipada. Como el día que conocí a mi esposo: ese mismo día aposté con un amigo que con ese hombre me casaría. Tres años después, tenía un anillo en mi mano. No sé cómo lo supe;
Tal vez el alma siempre sabe, pero uno no siempre escucha.
Sin embargo, la intuición no es exclusiva de un género, sino más bien una energía.
En este nuevo siglo tenemos un debate abierto, denso y profundo sobre los géneros, los roles, la igualdad y la energía masculina y femenina… pero esos temas quedan para después. Lo que quiero resaltar es que tanto el hombre como la mujer tienen dentro una energía femenina disponible, la cual se puede usar a conveniencia. El hombre también puede desarrollar su intuición —probablemente la manifiesta de manera distinta—, por ejemplo en momentos de acción o riesgo, más vinculada al instinto, a las corazonadas frente a los negocios o al peligro.
Quizás las mujeres somos más perceptivas porque nuestra energía femenina está más presente y disponible, porque estamos más conectadas con el cuerpo, con las emociones, con lo sensible. Pero no solo se requiere energía femenina para ser intuitiva: la intuición se desarrolla cuando aprendes a oírte en silencio, a desconectarte del ruido externo, a soltar el deseo y atraer la certeza.
La intuición es el silencio más sabio.
Y tú, al final, eso que dudas … siempre lo has sabido.


4 comentarios
Maria Isabel Velez
Me encantan tus cafecitos!!
Maria Isabel Velez
Me encantan tus cafecitos!!
MARIANA REY
Me encanta tu cafecito turco 🧿intuitivamente percibo algo 😂
Isabel Rey
Super super; Maravillosos los cafecitos👍💐