El Tiempo

El Tiempo

En la edad cuando era prohibido tomar café, el tiempo se hacía más lento. Pasar de tercero a cuarto de primaria parecía una eternidad, y pensar en la vida adulta, un sueño casi inalcanzable. Poco sabíamos, a tan temprana edad, que mientras más pasan los años, más rápido se pasa la vida. Pasar de los treinta a los cuarenta parece solo cuestión de cerrar y abrir los ojos.

Es una etapa donde, curiosamente, nadie parece tener tiempo. Unos nunca lo tienen porque “hay mucho trabajo”; otros porque “los hijos demandan demasiado”; otros porque viven más la vida de su pareja que la propia. Y están quienes simplemente no saben priorizar. Tal vez muchos seamos de estos últimos. 

No hay que ser Bill Gates ni cumplir sesenta para entender que el tiempo es el recurso más importante que poseemos: el único no renovable. En el partido de la vida no hay tiempo extra. Entonces, si sabemos esto, ¿cómo podemos usarlo a nuestro favor? Si el tiempo de nuestros días —y de nuestra vida— es limitado, tal vez la primera pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué es realmente importante para mí?, ¿a qué quiero darle la prioridad? Porque al final no es falta de tiempo, es que esa no es mi prioridad del momento.

Si lo más importante son mis sueños, pero prefiero hacer mil cosas en lugar de invertir tiempo en esto ¿no es un poco incoherente? No es cuestión de dejar de hacer lo que toca, es así sea priorizar un momento en aquello que me regala bienestar personal. La incoherencia también radica en la falta de presencia. Es más, el tiempo sin presencia, es una pérdida de tiempo. 

Definir las prioridades y, desde ahí, decidir en qué invertir el tiempo —y cuando lo hagas, hacerlo con presencia— es un acto de amor propio. Porque es ser fiel a lo que realmente te importa a largo plazo. No estás actuando porque se ve “cool” vivir con Google calendar ocupado, sino acorde con lo que sientes y hacia donde realmente quieres ir.

Pero también, aún así, incluso en este mundo acelerado donde “nunca hay tiempo”, todo tiene su tiempo. La inmediatez de este siglo nos acostumbró a lo instantáneo: los veinte capítulos disponibles en Netflix, Amazon Prime, Rappi y la Instant Pot. Pero si nos detuviéramos a entender que todo tiene su ritmo, tal vez la vida fluiría sin tanta presión. Hay tiempo para metérsela toda al trabajo. Tiempo para maternar. Tiempo para pausar. Y tiempo para acelerar. Tiempos que se traducen más en etapas que en horarios; momentos donde está bien omitir ciertas cosas que, en otro momento, serán prioridad.

A veces no hay opción más que hacerlo todo a la vez. Pero cuando la hay, está bien dejar de hacer. Tal vez el secreto no está en hacer más, sino en elegir mejor.

Quizás no nos falta tiempo, nos falta presencia cuando invertimos el tiempo.

Comparte este cafecito

2 comentarios

comment avatar
Lyda
December, 10. 2025

Gracias por tu Tiempo . El mejor 🎁

comment avatar
Lyda
December, 10. 2025

Gracias por tu Tiempo . El mejor 🎁

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con*

Seguir leyendo