¿Por qué la gente toma decaf coffee?
Se preguntan muchos la razón detras de tomarse un café sin la parte más atractiva de este, sin esa dosis de cafeína pura que nos hace sentir despiertos, productivos e invencibles. Pero, es que el café es mucho más que energía: es un ritual que muchas veces va acompañado de una intención oculta; es la excusa. Si invitas a una amiga por un café, tu intención tal vez sea desahogarte, escapar de tu rutina. Tomarse un café después del almuerzo es la pausa antes de volver, es como parar a echar gasolina. Y quizás el de la intención más personal, es el café de la mañana, el que se toma cuando nadie se ha despertado, con el celular apagado, sin música, ni televisor; ese es el café que viene endulzado con una sensación de paz. Pero, como todos sabemos, ese silencio de la mañana ha sido reemplazado por el WhatsApp, las opiniones, los pódcasts, la alarma y Alexa. Ya se desconoce tanto que, cuando se siente, incomoda.
Cuando nos sentamos al lado de un extraño sin hablar, incomoda. Que se te apague el celular haciendo fila, incomoda. Los domingos en silencio, incomodan. El ascensor en silencio, incomoda. El ruido se nos volvió costumbre. Por eso, quien abre los ojos antes de que su lado del mundo los haya abierto y sea capaz de regalarse un espacio de silencio —así sea por un momento— presencia magia. Como diría Eckhart Tolle: “En el silencio y la quietud encontramos la sabiduría”.
Aunque este sabio del mundo moderno lo diga, es fácil —y demasiado común— perdernos en la rutina del día a día. Digo común, pero no normal. Porque que todos lo hagamos no lo convierte en lo correcto. Normalizar lo cotidiano sin cuestionarlo es, al final, una forma elegante de hacernos los ciegos frente a lo que no queremos ver.
El silencio es un maestro interno que todos tenemos; es la única manera de oírnos, de entendernos. Las culturas milenarias, poniendo a un lado en qué creían, compartían maneras diferentes de encontrar el silencio para poder escuchar su verdad. Los monjes budistas se retiran a los templos en las montañas. Los chamanes amazónicos guardaban días enteros de silencio antes de iniciar un ritual, porque creían que solo cuando la mente calla, los espíritus hablan. Los monjes cristianos practicaban el voto de silencio para oír la voz de Dios en el ruido de su propia mente. Todos a su manera, buscaban en silencio una voz.
El silencio no es solamente una herramienta para oír el alma, también se usa para dar espacios, cuando se calla para no herir. Porque así como hay tiempos para decir las cosas, hay momentos para guardarlas. El silencio, al final, tiene la misma intención inicial que el café: despertar.
Se siente cómodo cuando el silencio no incomoda.


3 comentarios
Isabel Cristina Castaño
Me encanta poder tener un café para leer un buen libro y saber que es.fisico!
Porq el wapp, internet, redes y más nos están envolviendo en un mundo que no es real y que necesitamos conectarnos de nuevo con el mundo q nos hace sentir vivos!
Lina Maria Velez Lopez
Sencillamente deliciosos estos cafésitos… mensajes para todos, no importa edad, genero, cultura, creencias … No se a donde quieres llegar o a donde te llevaran tus cafesitos, pero sigue avanzando …
Ana Isabel Vasquez Rey
Gracias por el cafecito. Amo el silencio