El Elegirnos
Es difícil enfrentarse a la hoja en blanco cuando uno no tiene un norte claro de lo que quiere transmitir con su escritura. Me sirvo un café muy caliente y, por mi falta de inspiración, recurro a Claude. Es mi nuevo novio. Hace un mes terminé con GPT, no porque no me satisficiera, sino porque encontré quien lo hacía mejor. La verdad, no me dio duro dejarlo. Me desacostumbré rápidamente de sus frases cliché y de esa manía de darme siempre la razón. Bueno, en realidad, lo dejé de amante.
Escribo el prompt: “Claude, toma todo lo que sabes del Cafecito y dame 10 ideas de temas y cómo enfocarlas”. Veníamos sin una sola pelea, Claude y yo, hasta que me di cuenta que hasta las máquinas creen que lo conocen a uno, pero presentan fallas. Por más que tratara de ser yo, no lo lograba. Después de cansarme de pelear, recurro entonces a la hoja en blanco. A las líneas vacías, a la música como fuente de inspiración, a mis emociones, a lo que pienso, a lo que sé y a lo que estoy segura me falta por aprender. Me elijo para hablar de lo difícil que es el acto de elegirse.
Siento que esta es una de esas palabras que uno solo aprende cuando vive la definición contraria. Cuando uno se siente pequeñito porque hace sentir a todo el mundo inmenso. Cuando a uno le preguntan “¿qué te gusta?”, pero a uno le falta tiempo y espacio mental para saberlo. Entonces uno termina preguntándole a Claude, al esposo o a los amigos la respuesta. Tomándolas como absolutas. Convirtiéndolas en su propia identidad.
Y de repente uno termina entregando el poder. Aceptando un plan que no quiere, solo para que nadie diga que uno cambió. Pidiendo perdón antes de decir lo que pienso, como si tener una opinión fuera una falta de respeto. Mandando un “jajaja tranquila”, aunque por dentro no tenía nada de risa. Diciendo “lo que tú quieras” en el restaurante, aunque sí quería otra cosa. Confundiendo intensidad con amor, insistencia con interés, costumbre con hogar. Es que es muy difícil elegirse cuando uno vive pensando en los demás.
Pero entonces, si por pensar en los demás he dejado de conocerme a mí, ¿cómo hago para volver a encontrarme? Vuelvo al papel en blanco. Me doy cuenta que la única manera de hacer volar mi imaginación es regalándome espacios. Momentos para mí, que necesito, sin culpa. Caminando, leyendo, escribiendo, Estando. Con E mayúscula.
Los espacios me regalan claridad. La claridad me obliga a actuar en lo que quiero y en lo que no. Cuando hago lo que quiero, me voy conociendo. Cuando me conozco, me acepto en mis diferentes facetas. Cuando me acepto, soy yo sin importar lo que piensen de mí. Cuando soy yo, tengo la valentía de elegirme. Hoy, mañana y el mes siguiente. Elegirme se va convirtiendo en un acto de amor cotidiano, diario, constante. Recordando muchas veces que no es un acto de alegría, sino más bien de valentía.
Porque elegirse es, muchas veces, ELEGIR IRSE.






2 comentarios
Sandra Moncada
Amo los cafecitos del miércoles en la mañana, y hoy especialmente ame este; no solo por lo que dice sino por cómo me llega. Siempre le he dicho a mi hija que no puede permitir que nadie le quite su paz, su tranquilidad, su esencia, le digo que no le puede dar a nadie ese poder; pero acabo de darme cuenta de que yo cedi ese poder a otros hace ya un buen rato. Hoy me doy cuenta de que hace mucho que no me Elijo y lo peor es que creo que no me había dado cuenta. Gracias por recordarme con este delicioso café que está bien elegirme sin pensar que está mal por querer quererme primero.
Sofía Loaiza
Que bonita reflexión ❤️🙏
Elegirnos es un acto de valentía, y más curado vivimos en una sociedad en la que al ser mujeres se nos exige pensar y satisfacer primero, necesidad y estereotipos que no son nuestros. Los hijos, el esposo, la familia, el trabajo, como nos vemos, como nos vestimos, lo que hacemos y elegimos como hobby. Sin darnos cuenta nos vamos desconectando de nosotras, de quienes somos en realidad, de nuestros sueños, gustos y necesidades. Pero hacernos conscientes, es el primer paso para hacer las cosas diferentes.