El Alma

El Alma

El Alma

¿Y si el alma no se encuentra, sino que se recuerda? Es la pregunta que leo en unas notas de un cuaderno de mi hermana que olvidó en la mesa de mi casa, donde se tomaba todas las mañanas su café caliente viendo el amanecer. Suele escribir lo que ve en el momento, resaltando palabras clave con rosado, como alma, en esta ocasión. La frase me hace muchísimo sentido, pues llevo semanas escuchando gente hablar de “encontrarse a sí misma” y cada vez que lo hago pienso lo mismo: ¿y si no hay nada que encontrar? ¿Y si el problema es que nunca nos hemos dado el lujo es de recordar lo que ya somos? Porque si nacemos con alma, quiere decir que esa alma ya habita en nosotros, solo que está tan escondida por todos los ladrillos pesados que le hemos puesto encima, que es como si se hubiera ido volando, pero la verdad es que está atrapada debajo de un castillo de cemento. Está ahí, siempre ha estado.

La palabra se me asemeja a una estrella fugaz. Porque todos, cuando salimos a buscar estrellas, miramos al cielo y, en el fondo, esperamos encontrar una estrella fugaz, pero no sabemos a qué parte mirar entre tanta inmensidad. Aparece más fácil cuando menos la buscamos y simplemente, en calma, ponemos nuestra mirada en el mismo punto por un tiempo prolongado. Si uno ve una estrella fugaz, no quiere decir que el que tengas al lado la vea también. Dudamos entonces de si la hemos visto. Solo queda confiar en su magia. No podemos salir al cielo y demandarle que nos mande muchas estrellas fugaces. No se puede controlar; lo único que podemos hacer es estar presentes para verla. Nunca desaparecen, siempre están. Es solo uno el que no está mirando o lo hace desde un lugar de tanto ruido, tantas luces y tantas nubes que no nos permiten ver.

Comprender que el alma no se encuentra, sino que se recuerda, cambia toda la dinámica. Porque, por primera vez, pondremos todos nuestros esfuerzos hacia adentro, no hacia afuera. Uno encuentra hacia afuera, pero recuerda hacia adentro. Cuando nos sentimos perdidos, solemos culpar nuestro mundo externo. Hay algo que no me gusta de la ciudad en la que vivo. Hay muchas cosas que quiero que mi esposo cambie. Mi trabajo no me llena. No es eso. Eres tú. Y aunque las relaciones y nuestro entorno impactan notablemente en cómo vivimos nuestra vida, si sigues eligiendo eso, a pesar de que no te llene, quien debe cambiar eres tú.

Si para dejar de sentirnos perdidos debemos encontrar nuestra alma primero, ¿cómo se ve eso? Entendiendo que tu alma no significa tu mejor versión. No es lo que aspiras a ser. Es lo que eres cuando nadie te mira, cuando no estás actuando, cuando se te caen todas las máscaras y puedes nombrar las cosas por lo que son, tan crudas como suenen. Dándonos cuenta de que el alma no quiere ser mejorada; lo que quiere es que la vivan. Con preguntas como: ¿cuál es mi verdad? ¿Me gusta lo que hago o es solo lo que me hace ver importante? Me demoré 33 años en recordar que amaba escribir y el mundo filosófico, porque estaba tan condicionada a creer que solo podía ser exitosa en un ámbito corporativo, que había apagado esa llama que siempre ha estado en mí. Me doy cuenta, el alma no nos lleva por el camino más cómodo, pero sí por el más verdadero. El alma es honestidad. El alma siempre nos toca la puerta, solo que, a diferencia del ego, no pelea ni grita. Por eso toca quedarse en silencio para lograr oír cómo susurra.

No te encuentres, recuerda. El alma siempre sabe.

3 comentarios

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Emilia Mejia
June, 17. 2026

Me encanta leerte todas las semanas 🤍 mensajes y escritos que llegan en el momento perfecto

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Emilia Mejia
June, 17. 2026

Me encanta leerte todas las semanas 🤍 mensajes y escritos que llegan en el momento perfecto

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Emilia Mejia
June, 17. 2026

Me encanta leerte todas las semanas 🤍 mensajes y escritos que llegan en el momento perfecto

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