La Narrativa
¿Por qué comprar un Starbucks en vez de prepararse un café en casa?
Me encanta eso de inventar historias, me llevo entrenando 10 años para hacerlo. Trabajar en mercadeo ha sido el cohete para mi imaginación, despegando mi creatividad para que esta vuele por el espacio. La magia de las estrellas me ha ayudado a convertir extensiones de pelo en mujeres que se sienten seguras, a snacks saludables en una vida en equilibrio, a prendas de ropa en autenticidad y cafés en soluciones.
Es lo que contamos alrededor de un producto lo que hace que una persona se compre un café de $10 dólares en Starbucks, en vez de uno hecho en casa. Son las historias que creamos y además nos creemos de las marcas lo que nos lleva a tomar decisiones incluso antes de nuestra propia razón. Es esta narrativa ingeniada entre expertos lo que convierte un simple producto en toda una identidad. Tal vez por eso se prefiere un iPhone vs. un Samsung, un Tesla vs. un Ford. Más que el producto como tal, es lo que se dice cuando hacemos uso de este.
Esto me hizo cuestionar: ¿cuál es mi historia? ¿Esta está creando mi identidad? ¿Tengo el poder de cambiarla, como lo hago con mis clientes?
La narrativa es lo mismo, aquello que creamos sobre nosotros mismos, lo que nos decimos constantemente convirtiéndolo en nuestra realidad. Casi siempre empieza con un "es que yo siempre he", "yo siempre he sido", "yo desde niña", y sigue con lo bueno o lo malo que creemos de nosotros. "Lo que empiezo lo termino", o "Nunca he cuidado mis cosas", o "No sirvo para eso". Y muchas otras veces viene de otras formas, sin afirmaciones. Por eso tal vez uno se encuentra con el que se siente pobre teniendo plata. O el que solo habla de las cosas malas teniendo alrededor una vida de sueño. O el que siente que no se merece que le bajen el cielo y las estrellas, porque eso solo le pasa a otros. Todos aquellos que creen ser algo que solo son, porque se dicen serlo. ¿Qué historia llevamos tanto tiempo contando sobre nosotros que dejamos de preguntarnos si todavía es verdad?
La belleza de inventar historias no es la historia como tal, es la palabra inventar. Porque inventar es elegir qué parte contar. Debe ser por esto que dos personas pueden vivir exactamente el mismo hecho pero construir historias totalmente diferentes. Debe ser por eso que la historia de los exnovios son opuestas. O la del exjefe al que se quedó sin trabajo.
¿Qué pasaría si empezáramos a contar la historia sobre lo que queremos ser, no de la que estamos aburridos? Si un día nos da por despertarnos y decirnos: "¿Hoy solo me voy a repetir aquello que amo ser y voy a omitir todo lo que creo que soy, pero no me gusta?". ¿Tendrá el cerebro el poder de tomar una afirmación, llenarla de polvo de estrellas para convertirla en magia y cambiarnos la vida? Seguro sí, pero no por magia, sino por física. Las creencias no describen la realidad, las crean.
Yo soy una gran escritora. ¿Y tú? ¿Qué eres?





